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El sabio de los purasangres Federico Tesio
Importante artículo del mejor criador del
mundo del purasangre de carreras, realizado por Francisco Salas
4 de febrero

Tesio, el personaje y su
historia
A/ Su nacimiento y su formación
Federico Tesio (1869/1954) nació en
Turín, ciudad del Piamonte italiano.
Hijo único, perdió a su padre con tres
años y a su madre con cinco, viviendo desde
entonces con su abuela para ser educado en un
reputado colegio de religiosos de Moncalieri. A
los 19 años empezó a montar como jinete
aficionado, al tiempo que en lo personal comenzó
a interesarse por las artes en general y la
química en particular y otros saberes como la
astronomía. Su debut se produciría en 1891
ganando la estadística dos años después. En 1907
todavía se mantenía en activo como jinete
amateur. En la I Guerra Mundial desempeñó el
cargo de capitán. En 1939 contando Tesio con 70
años, es nombrado senador por el Rey de Italia.
B/ Tesio criador
Tesio está considerado como el mejor
criador de PSI de la historia.
Otros han conseguido criar grandes
caballos que han acumulado para sus criadores
Derbys y otras carreras sobresalientes durante
prolongados períodos, pero poniendo en juego
unos recursos económicos de los que Tesio nunca
dispuso pues su enfoque de la cría no iba
orientado hacía la comercialización; si no más
bien lo concebía como un proyecto experimental,
que se alimentaba con los propios resultados que
conseguía. Su finalidad no estaba empañada con
las motivaciones que han guiado a otros
criadores: protagonismo, egolatría o placer.
Los éxitos que obtuvo fueron casi siempre
consecuencia de cruces no considerados de moda;
muy al contrario, supo ver donde otros no
reparaban y siempre con un número de nacimientos
por año muy reducido. Más aún, la mayoría de sus
productos no nacieron en las áreas geográficas
comúnmente reconocidas como apropiadas, su
yeguada de Dormello a la orilla del Lago
Maggiore fue adquirida en 1898 gracias la venta
de las posesiones heredadas de su abuela, de
allí salieron sus grandes campeones: Nearco,
Donatello, Niccolo dell’Arca, Nogara, Ribot, que
no tuvieron réplica después de morir Tesio,
cuando la yeguada cambió de responsables. En
1932 se asocia en sindicato con el Marqués de
Incisa de la Rocchetta, quién tras la muerte del
Maestro sin dejar descendencia, proseguirá con
la actividad.
C/ Sus comienzos
Sin embargo los comienzos no fueron tan
fáciles como cabría suponer; de hecho no gana
carreras de importancia hasta 1909. Su primer
ganador clásico no se produce hasta 1911, año en
que Guido Reni gana el derby italiano. Después
encadenaría éxitos constantes, que en Italia se
concretan por ejemplo en situar caballos suyos
en la primera posición de la tabla de mejor 2
años, durante cuatro años seguidos (1920-1924).
En ese último año los 7 primeros clasificados
eran caballos criados por él.
D/ La afición de su esposa Lydia
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Federico Tesio no se basó en la economía
sino en el estudio y la experimentación |
Compartió con su esposa Lydia, con la que
se casó en 1896, muchas de las responsabilidades
de la yeguada, principalmente su administración
así como la llevanza de los datos del día a día
de la yeguada así como el seguimiento de los
pedigrees de los caballos que irrumpían en la
escena internacional, funciones en que era una
reputada entendida. En tanto, Tesio se
concentraba en el entrenamiento de los caballos
y esta experiencia, que él juzgaba primordial
para determinar los cruces más convenientes a
realizar, la ponía en práctica personalmente. Su
faceta de entrenador era a título privado,
preparando únicamente aquellos caballos de los
que era además de propietario, también criador.
E/ El Brujo de Dormello
El Brujo de Dormello, apelativo que le
vino por lo sobrenatural que parecían sus
logros, se interesó desde muy pronto en las
cuestiones que tenían que ver con el caballo de
carreras y nunca cesó de profundizar en esta
materia; trataba de valorar todos los
descubrimientos científicos que se iban
produciendo, con el propósito de extraer siempre
alguna clave para las preguntas que la práctica
de cría le hacía plantearse diariamente. Cribaba
con el tamiz de su inteligencia, los hechos en
que le llevaba a reparar su elevada capacidad de
observación. Todas esas virtudes iban también
acompañadas de una férrea disciplina y
laboriosidad. Buena parte de esas apreciaciones
están recogidas en su libro “Breeding the
Racehorse”, editado por la librería Allen en
1958 y por tanto publicado póstumamente. De su
legado escrito recogeremos más adelante una
síntesis de sus observaciones y teorías, así
como diversos aspectos históricos relativos al
caballo de carreras que en ese libro él quiso
dejar planteados.
F/ “The Tesio Myth”

En su libro “The Tesio Myth” publicado en
1983, Franco Varola se permite una digresión
sobre la faceta en que Tesio brilló más,
llegando a rozar la afirmación de que pudo ser
el entrenador más grande de todos los tiempos;
lo cual implícitamente iría en detrimento de su
reconocimiento como criador. Esa más o menos
esbozada opinión no debe dejarse pasar por alto,
por cuanto Varola no sólo era compatriota de
Tesio, sino que además su padre lo había tratado
como propietario de caballos que también había
sido y por si todo eso fuera poco para juzgar la
autoridad de quien esto opina, Varola es el casi
inventor (Vuiller puso una primera y casi
ininteligible piedra a esa teoría) del Método
del Dosage, del que hoy sacan buen provecho
distintos “expertos” sin más méritos que el
oportunismo de haber cambiado las comas de sitio
a su teoría. Aunque solo fuera por esto, sus
opiniones hay que reconocerlas como venidas de
una autoridad mundial en materia de cría. Sin
embargo, si Nearco, Donatello o Niccolo
dell’Arca hubieran sido los artificiales
productos de un extraordinario entrenador, ¿de
dónde hubieran sacado el potencial genético para
perpetuarse como lo hicieron? Y qué decir de
Ribot, que vino al mundo cuando Tesio lo
abandonaba. El misterio tiene, forzosamente, que
continuar.
Por otra parte se da la paradoja de que
Tesio jamás escribió o habló sobre temas
relacionados con el entrenamiento o la
preparación de caballos, si se exceptúa unas
declaraciones hechas ante micrófono en 1943, en
las que interpelado sobre sus métodos, se
despacha con algunas recetas y dice que un
caballo bueno de 2 años no debe debutar antes de
finales de mayo o primeros de junio; ni después
de septiembre, la razón a tal argumento estaría
en que el frío multiplicaría los riesgos de daño
si vienen a coincidir con el primer esfuerzo los
pulmones de esos jóvenes caballos si se efectúan
fuera de esas fechas. Sus distancias favoritas
para caballos de 3 años en adelante son los
1.000, 2.000, 2.400 y 2.800 metros.
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Los resultados de Tesio no pudieron ser
mejores, y NEARCO los agigantó en gran
manera. |
Los méritos de sus caballos no han
quedado sólo en los excelentes resultados
obtenidos en la pista; muy al contrario, como se
ha dicho más arriba se han visto agigantados en
sus posteriores cometidos, perpetuándose en el
caso de Nearco, como ningún otro semental lo
hiciera antes o después. Sus resultados, lejos
de entrar en decadencia con los años, fueron
aumentando, hasta el punto que dos de sus
mejores productos, el gran Ribot, o el también
imbatido Braque, nacieron en 1954, justo el año
en que muere el criador.
Sus teorías sobre los
fundamentos
Tesio cita el extendido convencimiento
que ya existía en Roma en tiempos de Julio
César, de que para ganar en carreras de bigas
era necesario utilizar caballos árabes. Incluso
el famoso emperador, antes de serlo, había
participado con caballos de esta raza, de la que
se demuestra conocedor en su crónica “De Bello
Gallico” donde describe que cuando desembarcó 55
ejemplares en Inglaterra, algunos de los
caballos que allí vio ya tenían sangre oriental.
Esa impresión por él sostenida debe considerarse
cuando menos como autorizada.
Incluso antes de los hechos descritos, en
los años que van del 206 al 210 dc. las legiones
de Septimio Severo organizaron carreras en una
localidad próxima a York de nombre Weatherby,
que al decir de las crónicas gustaron mucho a
los aborígenes.

En el razonamiento de su tesis, el
maestro refiere que en 1533 Baltasar Castigione,
embajador en Inglaterra del Duque de Mantua,
escribe a su protector para informarle que
habría regalos que tendrían gran acogida en el
por entonces rey Enrique VIII: “alguna obra de
Rafael y yeguas de sangre oriental procedentes
de la cuadra de carreras del Duque”. Sobre esas
mismas fechas la hija Felipe II, Catalina de
Saboya, propietaria de las mejores instalaciones
de su época para estos caballos, también enviaba
algunos ejemplares a la isla britana.
Siguiendo en su línea argumental, Tesio
destaca que en el siglo XVI las carreras tenían
un gran desarrollo y que todos eran de sangre
árabe, mayoritariamente procedentes de la
Berbería (Argelia).
En 1575, preocupada la reina Isabel por
la decadencia de la cuadra de carreras, encarga
al conde de Leicester que ponga remedio a tal
situación, lo que éste hace recurriendo a
Próspero de Osma, reconocido experto italiano en
la materia. La experiencia de éste e quedará
plasmada en un manuscrito que ha llegado a
nuestros días. Por el detalle pormenorizado que
hace de los efectivos reales, se desprende que
algunas de las yeguas eran descendientes de las
que 40 años antes fueron regaladas por el Duque
de Mantua, lo que unido a lo manifestado por
Próspero en sus escritos, donde se ratifica
contrario a cruzar caballos de razas distintas,
y el hecho de que fueran precisamente estas
yeguas las presentadas por él a sementales de
contrastada sangre oriental, inducen a Tesio a
conjeturar que las autóctonas yeguas conocidas
como Royal Mares y de raza oficialmente no
determinada, son del mismo origen que los tres
sementales y las restantes yeguas de contrasta
procedencia árabe, que junto con las descritas,
están reconocidas como fundadoras de la raza
inglesa.
Siguiendo el hilo conductor, en 1655
Cronwell manda traer de Nápoles y Oriente
caballos de esta sangre lo que evidencia el
interés constante por reforzar los establos
reales con ejemplares de esta procedencia, lo
que denota que no decae su estima, incluso en un
período tan conflictivo para la monarquía
británica como el descrito.
Aspectos genéticos y
hereditarios
A/ Indagaciones en el ciclo
reproductivo de las madres
Tesio siempre se declaró un ferviente
lector de lo que podía aportar la ingente
biblioteca de lo escrito sobre el caballo de
carreras y entre los diferentes enfoques
posibles, destacaba el que a través del Stud-Book
permitía analizar desde 1793 los pormenores
reproductores de todas las yeguas de cría. Entre
toda la información contenida en esas
publicaciones, él quiere citar expresamente la
referida sobre abortos y los años en que no se
produce fecundación.
En su búsqueda por todo lo concerniente
al caballo de carreras, dejó constancia de
algunos datos no suficientemente considerados en
su tiempo, que le llevan al convencimiento de
que el PSI no era en origen el producto de una
mezcla de sangres, sino que por el contrario,
provenía de una sola que él, genéricamente,
denomina como de sangre oriental.

B/ La heredabilidad de la aptitud a
la distancia, en entredicho
El famoso criador no se demostraba
excesivamente convencido de que la común aptitud
de ambos progenitores hacia un determinado
metraje, significara la herencia del mismo por
parte de un hijo nacido de los anteriores. Lo
más que llegó a reconocer sobre este particular
eran unas relativas probabilidades de heredarla.
Esto lo atribuía a que la velocidad o el fondo
no son en sí un solo carácter mendeliano
integral y claramente separado, sino el
resultado de un conjunto de ellos que se
manifiestan de conformidad con la ley del
cálculo de probabilidades.
C/ La velocidad como fuente de
energía vital
Entre el sprint y el fondo, Tesio se
inclinaba claramente por lo primero. También hay
que advertir que el denostado fondo para él, es
el que se corre sobre 4.000 metros en la Copa de
Ascot. Tras someter a estudio a toda la nómina
de ganadores de esta carrera, concluye en el
completo fracaso como sementales de que todos
los que la ganaron sin haber demostrado
velocidad. Sin un buen caballo de 1600 en las
primeras generaciones del pedigree, el italiano
veía muy difícil el poder generar un caballo de
clase, pues entendía que era necesaria la
energía vital propia de los caballos que
destacan en la milla. Estas afirmaciones que en
la actualidad son comúnmente admitidas, tienen
el mérito añadido de que fueron formuladas
contra corriente y hace 80 años.
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Tesio se inclinaba más por el sprint que
por el fondo. |
D/ De cómo Mendel encontró a Tesio
Cuenta en su libro Tesio que su
motivación principal al instalarse en Dormello
en 1898 era experimentar en las leyes que
regulan la transmisión de caracteres
hereditarios y eligió el caballo, porque aparte
de conocerlo, lo consideraba el más apropiado
por la información y documentación que aportaba.
Su objetivo original era criar caballos
que en términos comparativos superasen a los
demás por ser capaces de soportar el mayor peso
en cualquier distancia y hacerlo más
rápidamente.
Pasados ocho años Tesio se confesaba
desilusionado por no haber avanzado en su
propósito. Es entonces cuando viajando en tren
de Pisa a Roma observa como otro viajero lee con
gran atención un pequeño libro. Aprovechando una
salida del hasta ese momento atento lector, toma
con curiosidad el libro para mirar el título que
tanta atención ha despertado en el viajante, se
trata de la teoría de Mendel. Cuando llega al
término de su viaje en la ciudad de
Civitavecchia, lo hace con el libro ya leído.
Tras ello, la primera teoría que Tesio
tiene que replantearse es la de la pureza.
Mendel dejó claro con sus experimentos que
cuando hay pureza, no hay opción a cambios de
color ni variaciones ostensibles en el tamaño.
De producirse éstas no puede tratarse más que de
híbridos. Tesio admite los hechos y al no tener
los PSI una capa uniforme, entonces aun siendo
una raza seleccionada, no se la puede considerar
como pura. “La seguiré llamando purasangre para
entendernos, pero se trata de una raza
completamente bastarda”, dice en un tono no
exento de amargura contenida.
E/ Teoría de la energía nerviosa
A Tesio le propusieron desde Inglaterra
fecundar artificialmente una yegua problemática
que tenía allí. Este hecho le llevó a
reflexionar durante 20 años en esta cuestión que
con el tiempo le conduciría a sustentar su
principal teoría, que atribuye elevadas dosis de
energía nerviosa en aquellos caballos que se
revelan como sobresalientes. Compara la
inseminación artificial con un procedimiento que
tiende a imitar el sistema de reproducción del
reino vegetal. La acción del veterinario la
compara con la polinizadora de las abejas.
Tal vez considerando por la propuesta,
que este procedimiento estaba más extendido de
lo que lo estaba en realidad, y acaso sin
valorar que la práctica estaba prohibida, hace
la siguiente deducción: si nadie se ha
adjudicado el mérito de conseguir un ganador
clásico por este procedimiento, es que nada
provechoso se ha obtenido de su práctica.
Convencido de que el proceso reproductivo
vegetal es de un orden inferior al animal, a la
par que incapaz de transmitir una energía
nerviosa que no le es necesaria; al contrario
que en el reino animal, donde claramente si lo
es, interpreta que la transmisión de esa energía
se produce mediante el acto pleno de la cópula.
Su opinión era en cambio más favorable con el
proceso manipulador a seguir en la transferencia
de embriones.
Como argumento añadido a su teoría,
asociaba todos aquellos casos reconocidos
históricamente en los que se habían consumado
emparejamientos a impulsos de la atracción mutua
entre el semental y la yegua, que venían a
representar, por la recíproca estimulación,
dosis suplementarias en cuanto a la aportación
de energía nerviosa transmitida al producto
fruto de ese enlace. Para ilustrar el ejemplo
cita el caso de Signorinetta, con la que el
biólogo italiano Ginestrelli, empeñado en
triunfar en la meca de Newmarket, tuvo en 1880
que aceptar la fuerza de los hechos, cuando
llevaba a Signorina a cubrir con el
sobresaliente Isinglass, y el modesto Chaulereux
se interpuso en su camino.
F/ Caracteres que en los híbridos
quedan al azar
Tesio buscó otros caracteres que
distinguen a las razas orientales entre sí, y
observó en los árabes su cavidad ocular redonda,
el perfil cóncavo, la grupa horizontal; en tanto
que en la beréber y turca la cavidad ocular es
triangular, el perfil recto y la grupa
derribada. La consecuencia de cruzar entre sí
estas dos razas no traía como resultado que el
producto dado corrigiera sus dimensiones en esas
áreas morfológicas en dirección a una media
aritmética; mantenía la de uno de sus
progenitores, pero sin fijeza ni orden para
ninguno de esos tres caracteres. Si se efectuaba
otro emparejamiento, tampoco respondía a la
dominancia producida en el caso anterior. Estos
hchos le sirvieron a Tesio como un argumento
más para reafirmar el carácter híbrido del
purasangre.
G/ El milagro de la selección
En la selección, hace énfasis de todo el
proceso seguido desde la creación de la raza y
esa creencia tan arraigada de que lo bueno
engendra bueno, razón por la que se fue haciendo
una selección de los mejores. Si ahora
cruzásemos un purasangre con un buen trotón, se
necesitarían 20 generaciones sucesivas de
cruzamientos para que los descendientes pudieran
volver a enfrentarse en condiciones de ganar. El
poste de llegada es el que ha obrado este
milagro. Cien años de esa científica selección
han producido unos efectos que no ha dado la
selección que se haya podido seguir practicando
con los caballos árabes en el desierto en esos
mismos cien años.
H/ “Inbreeding” y cruces para
llegar al caballo atleta
Aparte de las mejoras en las condiciones
ambientales que rodean al caballo, Tesio
consideraba que existían tres leyes en la
creación del caballo atleta:
-La del inbreeding o práctica más o menos
incestuosa que favorece la fijación de
caracteres de antepasados comunes. Tesio resalta
que son muchos los buenos caballos que tienen
próxima esta relación parental, lo que puede
acentuar los efectos de la esterilidad, ya de
por sí más acusados en el purasangre que en las
otras razas. No obstante, recomienda incorporar
ocasionalmente nueva sangre, siempre que sea
evidente su calidad.
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Defiende el imbeeding pero en el mismo
considera la esterilidad. |
-El cruzar corrientes de sangre que
tienen probados resultados en apareamientos
anteriores era para Tesio un procedimiento
curioso, y de él resaltaba que su primer ganador
Guido Reni (1908) lo obtuvo como consecuencia de
aplicar este método. Este producto con el que
había ganado el Derby italiano era, según sus
explicaciones, el fruto de un modesto hijo de
Hermit (Melanion) para el que compró en
Inglaterra una nieta de Isonomy especialmente
adquirida para ensayar el cruce Isonomy–Hermit,
que junto con otros ejemplos (Bend-Or con hijas
de Macaroni; Galopin con hijas de Hampton) Tesio
enumera; aunque en este caso él lo ejecuta en el
orden inverso a cómo lo cita.
Muchos achacan los éxitos de Tesio a la
sabia aplicación de esta práctica, pero se
muestran desengañados con los silencios que a
este respecto hay en su libro. Y no es para
menos, considerando que desde que el maestro
gana el Derby con Guido Reny, transcurren 30
años hasta que escribe la primera versión
italiana de su libro, en la que se declara
ferviente seguidor de esas técnicas de
cruzamiento. La lógica dice que mucho ha debido
mejorar desde entonces en ese método. Sin
embargo despide el capítulo diciéndonos que si
tratara de ahondar en ese tipo de armonías, se
alejaría demasiado del objetivo pretendido en su
libro...
Habrá que conformarse con lo que Tesio
nos deja: “tras la concepción la suerte está
echada. Ya, salvo una enfermedad, nada puede
alterar la forma y la energía del futuro ser. Su
energía será el resultado de la combinación
armónica de ondas electromagnéticas, en tanto
que la correcta combinación de planos o
volúmenes, dará como resultado su belleza y
armonía. Las buenas vibraciones resultantes en
estos dos factores, pueden ser las que
determinen el constante éxito entre dos
determinadas líneas al cruzarse”.
I/ Predilección por la información venida
por línea femenina
Federico Tesio no sólo se limitó a leer
el trabajo “Die Stamm-Mütter des Englischen
Vollblutpferdes” que Herman Goos publicó en
alemán en 1885. Esta obra contemplaba la
presentación de los méritos corredores a través
de una secuencia ordenada por generaciones
dentro de las líneas femeninas a que cada
corredor destacado pertenecía y que con el
tiempo sería precursora de la gigantesca obra
conocida como las Tablas del Capitán Bobinsky.
Tesio atribuyó una importancia capital a este
concepto de presentación.
J/ Los milleros, los mejores
vallistas
Tesio daba por sentado que los caballos
que mejor se adaptaban a correr en vallas eran
los que tenían en los 1.600 su mejor distancia.
Cada tramo entre obstáculos es una carrera de
velocidad que se libra. Cada salto es
aprovechado por el caballo para respirar, en ese
momento de la elevación se produce un cese de
movimientos que detiene su esfuerzo muscular.
Esto supone un alivio momentáneo de toxinas para
sus músculos.
K/ Gran interesado por la
morfología
El criador de Nearco también leyó y
analizó la obra de Thomas Henry Tauton “Portrait
of Celebrated Racehorses” publicada en 4 tomos
en 1887 y de gran aporte recopilador en cuanto a
reproducciones pictóricas de los mejores
caballos de carreras de la historia. Después,
siguió interesándose por las actualizaciones que
se fueron editando posteriormente, orientadas a
ofrecer al interesado los aspectos morfológicos
de los principales sementales. Mostró gran
interés en el seguimiento de estos trabajos,
pero en su obra “Purosangue, Animale da
Esperimento” se lamentaba que el tratamiento
adoptado por los diferentes pintores, que
tendieron en sus trabajos a disfrazar defectos y
más tarde los fotógrafos, que no se ajustaron al
mismo encuadre y posición, presentando todo ello
dificultades para obtener una precisa
comparación de las proporciones de los
ejemplares entre sí.
Hoy en día aquellas dificultades que
Tesio planteaba han sido perfectamente
corregidas, de forma que en casi todos los
países con significación en la cría, existe
alguna publicación desde la que sus responsables
se ocupan de dar un exacto tratamiento a todos
los sementales fotografiados. Los avances
informáticos en tratamiento de imágenes
permitiría, incluso, corregir a posteriori las
deficiencias advertidas por Tesio en aquel
antiguo material.
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Estudia la alzada de los caballos
ganadores y confiere importancia a las
características físicas como puede ser
la manera de mirar. |
L/ La talla, un aspecto que sometió
a estudio
Tesio se interesó en conocer la alzada de
los diferentes caballos que habían tenido alguna
relevancia en las carreras y así se aplicó a
comparar estos datos partiendo desde 1702.
Constatando que el más bajo había sido
Mixburg (1704) con 1,37 y Prince Charlie (1869)
con 1,725, el más alto. En tanto que la alzada
más repetida entre los ganadores del Derby de
Epsom se situaba en 1,625. Cuando Hyperion gana
esa carrera en 1933, el insigne criador repasa
los ganadores que se han producido en su
historia, tratando de localizar alguno de tan
reducida talla y tiene que remontarse hasta 1840
para encontrar a Little Wonder.
M/ Apreciación de la calidad por
aspectos externos
El gran criador manifestó en su tiempo la
dificultad que suponía apreciar a simple vista
las buenas aptitudes corredoras de los caballos,
le atribuía en cambio gran importancia a la
fineza de piel y a la profundidad de la mirada,
la ausencia de esta última, decía que arruinaba
cualquier prometedor modelo.
N/ Las capas a examen
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Basándose en Mendel, habla con mucho
acierto de las capas de los caballos. |
La primera investigación tras la lectura
de las tesis de Mendel la enfoca al estudio de
las capas. Con la ayuda de la obra de Goos y
otras posteriores, en un año hace
descubrimientos que se concretan en este
resumen:
-El cruce entre 2 alazanes siempre
produce hijos alazanes.
-Dos castaños procrean castaños y
alazanes, pero nunca tordos.
-La unión de castaño y alazán también
produce castaño y alazán, pero no tordo.
-Nunca se producen tordos si uno de sus
progenitores no lo es.
-Una pareja de tordos puede producir
castaño o alazán; aunque lo normal es que
procreen tordos.
-Determinados caballos castaños han
producido sistemáticamente su capa castaña a
todos sus hijos, con la salvedad de algún tordo,
y en esos casos siempre coincidía que la madre
era de esa capa.
Convencido definitivamente de que al
igual que los guisantes de Mendel, el caballo
también se trata de un híbrido y que no es
suficiente constar hechos, si no se determinan
las leyes en que tienen su fundamento,
Tesio se aplicó en diversos estudios sobre
el tema en los que enumeró los distintos
resultados de cruces según se tratase de
castaños puros o impuros, o de alazanes. Prueba
de ello es que en 1938 se aplicó a contar el
número de ejemplares que había participado en
carreras en Inglaterra e Italia según su capa y
determinó la población existente para cada una
de ellas: castaño 75%; alazán 20%; tordo 4,3%.
El predominio venía establecido en razón a que
la capa castaña es pura, en tanto que la alazana
es recesiva.
En este mismo sentido, probado el hecho
de que Herod y Matchem eran castaños en tanto
que Eclipse era alazán, Tesio se aplicó en
contar el número de sementales famosos que
procedían de una y otra rama y contabilizados un
total de 2.040, los continuadores del alazán
eran 1.435, mientras que los de Herod y Matchem
representaban 401 y 204 y en cambio, la capa
castaña era predominante en términos de
población. La razón venía justificada en el
carácter recesivo de la capa alazana.
O/ El tordo: enfermedad de la
pigmentación
La capa torda se manifiesta al nacimiento
como castaña oscura o alazán tostada, incluso
zaína, casi siempre con unos delatores pelos
blancos tras las orejas. Pronto por degeneración
o enfermedad senil y prematura del pelo, éste se
tornará blanco, como le ocurre con el paso del
tiempo a otros caballos de otros pelajes cuando
alcanzan la vejez. Exceptuando los ruanos, que
sufren la enfermedad de una forma atenuada, los
tordos se clasifican en dos tipos: los que bajo
el pelo blanco presentan un fondo de color
castaño, o aquellos en los que predomina el del
alazán. Los de fondo castaño son superiores en
número en una proporción de 3 a 1.
En ningún caso esa manifestación senil en
el pelo tiene otra consecuencia sobre el
rendimiento competitivo de los caballos tordos.
Así lo verificó Tesio tras observar a más de 500
y estudiar con profundidad a 200.
Analizado tal aspecto, concluye apostillando que
la capa torda no se ajusta a la teoría
mendeliana por tratarse de una enfermedad.
P/ En busca de la dominanacia del
castaño
Desvelado el enigma de la capa torda,
Tesio centró su curiosidad en saber porqué la
capa castaña predominaba sobre la alazana cuando
ambas parecían brotar de una idéntica piel
negruzca. Así, ya en 1914 se interesó por unos
experimentos realizados en Inglaterra aplicando
sales potásicas a los distintos pelajes.
Después trabó amistad con Paul Fournier
también investigador en este campo, donde llegó
a demostrar que la composición química del
cabello variaba según su color; predominando el
potasio en el castaño y el silíceo en el alazán.
De esta teoría Tesio aventuró la posibilidad de
que tal vez la distinta longitud de onda con que
los colores son percibidos por nuestra visión y
siendo el color rojo asociado al castaño, mayor
que la del amarillo ligada al alazán, fuera la
influencia de esta fuerza la que imponía la
dominancia del castaño.
Q/ Los caballos de piel rosa
Tesio se introduce posteriormente en el
estudio de las diferentes marcas que soportan
los caballo en cara y extremidades, y en las
interpretaciones que históricamente han merecido
sus diversas formas, considerando que son
reminiscencias que provienen de la superstición.
Otorga, eso sí, un carácter linfático en
aquellos caballos que soportan grandes manchas,
lo que repercute únicamente en una mayor
propensión a sufrir enfermedades cutáneas. Le
llama la atención que a diferencia de otros
animales, sus manchas no presenten un aspecto
simétrico. Lo que imputa al hibridismo producido
en el caballo al sometérsele a la selección
forzada por el hombre y que le ha empujado hacia
la bastardía; característica que en su opinión
iba claramente asociada con el desorden.
En estas cavilaciones estaba Tesio,
cuando observó a un mozo aplicando a la pata de
un caballo calzado un tratamiento disuelto en
agua que dejaba ver con mayor facilidad el color
de la piel en esa zona. Allí donde abarcaba la
mancha del calzo, la piel aparecía rosácea y
donde terminaba, se tornaba negruzca como en el
resto de cuerpo. De inmediato se fue a revisar
uno por uno a todos los calzados de su cuadra,
comprobando que todos ellos presentaban el mismo
fondo rosado bajo sus marcas.
Todos los animales tienen una piel
uniforme que puede producir una diferente
coloración en cabello, pelaje o pluma, según el
animal de que se trate. En cualquier caso el
pigmento de la piel viene determinado por la
melanina que siempre es uniforme en la piel de
un mismo individuo, a excepción de los dos tonos
advertidos por Tesio en los caballos con marcas.
La deducción que Tesio hace a este respecto, es
que tuvo que existir en algún tiempo una raza de
caballos con la piel rosa, de la que se
mantuviese este débil vestigio. Las indagaciones
en su búsqueda cuajaron hasta el punto que le
llevaron a contemplar personalmente a dos, uno
propiedad de un circo ecuestre y otro, en la
ciudad turca de Brussa. Ambos pertenecientes a
razas orientales de las que en su tierra de
procedencia se decía que soportaban mal el
calor.
Según su interpretación el fenómeno que
en otras razas se conoce como albinismo y es
considerado como una anomalía, tiene una
proyección en el caballo que adquiere niveles de
fijación.
R/ El pelaje alazán como prototipo
de recesión
Observando lo recesivo del color alazán,
que ya es incapaz de producir castaño si no se
le empareja con otro que lo sea, hizo
interpretar a Tesio que igual debía pasar con
otros caracteres y citaba como ejemplos: la
forma del cráneo, los distintos grados de
angulación de la estructura ósea, o la
sensibilidad nerviosa, que al tratarse de
híbridos podían ir asociados a factores de
recesión.
S/ ¿Existen capas que manifiesten
ser más veloces o más resistentes?
Como todo aficionado Tesio había oído
distintos dichos populares favorables o
contrarios que prejuzgaban la aptitud corredora
de unos caballos respecto a otros, en función de
cuál fuera su capa. Para desvelar si se trataba
de meras habladurías Tesio levantó unas
estadísticas separando a todos los ganadores de
5 carreras inglesas: 2000 Guineas (140), Derbys
(159), Oaks (160), St. Leger (163) y Copa de Oro
de Ascot (131). Todas, como queda expresado, por
encima del centenar de ediciones. Para las tres
capas obtuvo en esas carreras las siguientes
bandas de porcentajes: castaño 74-78%; alazán
20-24% y tordo 1 a 3%. Los resultados estaban
prácticamente en coincidencia con la proporción
demográfica de cada una de las capas y también
plenamente en conformidad con las estadísticas
por él elaboradas sobre la población de
purasangre activa en Inglaterra en 1938 y que
fuera de la desviación apuntada, no permitía dar
el predominio a una capa sobre otra en el arco
de los distintos metrajes. Al comprobarse que
los éxitos del castaño triplicaban a los del
alazán, también se verificaba la desviación
matemáticamente prevista entre dos capas, cuando
una es recesiva frente a la otra y que otorga el
75 y el 25% respectivamente.
El comportamiento del
caballo y su adaptación
A/ Verificación de la teoría de la
segunda inspiración
Poco después de su publicación en Sidney
en 1923, cayo en manos de Tesio el libro
“Staying Power of the Racehorse” de McKay. El
autor exponía en él su teoría de que los
caballos hacen los 1.600 metros con una primera
inspiración, debiendo realizar la segunda
entorno a esa distancia. Tesio se planteó
comprobarlo y según su relato constató que en un
momento dado los caballos pierden velocidad y
tienen que disminuir su acción. Según sus
observaciones en tal situación, hay caballos que
cuando parecen no poder ya dar más, dilatan su
caja torácica e inspiran aire nuevamente,
recuperando con ello las fuerzas. Esto sucede
cuando han recorrido, aproximadamente, 1.600
metros.
B/ El alto rendimiento en las
pistas y sus consecuencias en la yeguada
Por sus observaciones pudo constatar que
los esfuerzos realizados en sus campañas
corredoras, ya se trate de machos o hembras,
influye abiertamente en los resultados
posteriores tenidos en la cría, que según el
desgaste nervioso sufrido, podía llegar a
prolongarse hasta un período de 6 años. Con las
hembras aún era mayor su escepticismo en cuanto
a su rendimiento en el haras tras superar duras
campañas. Sobre el sexo débil apostilló que los
mejores ganadores en pruebas de fondo procedían
de yeguas escasamente corridas.
C/ Pronosticar el sexo
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Comenta, basándose en un papiro egipcio,
que el orín de la yegua gestante acierta
en el sexo del potro a nacer según la
germinación del maíz o la cebada. |
En su afán de investigar si existía algún
método que desviara en un sentido u otro el
número de nacimientos de machos y hembras, fue
descartando todos los que tenía referencia de
que se habían ensayados, sin embargo tuvo
conocimiento de un papiro egipcio datado 1350
años a.c. que proponía como fórmula para conocer
el sexo antes del nacimiento, el verter
diariamente el orín de la gestante sobre granos
de maíz y cebada. Si germinaba lo primero, el
nacimiento correspondería a un varón; a una
hembra si lo que germinaba era la cebada.
Experimentos llevados a cabo en una maternidad
de Lausana en tiempos de Tesio le confirmaron la
veracidad de lo propuesto en el papiro.
D/ La visión del caballo
Siempre interesado en indagar en las
particularidades del caballo, y no encontrando
textos que le ilustrasen sobre el alcance de su
agudeza visual, Tesio decidió realizar diversos
experimentos que le llevaron concluir que el
caballo puede reconocer un objeto de su interés
a una distancia de 300 metros, esa distancia
disminuye a la mitad si el animal está en
movimiento. Su capacidad de reacción queda
reducida a muy escasos metros, si lo que tiene
que hacer es evitar un obstáculo en pleno
galope.
E/ El caballo y su velocidad
comparada con la de otros animales
Tesio estudió la velocidad máxima del
caballo comparándola con la de otros animales.
Determinó la del caballo en 77,800 kms./hora que
era la media alcanzada por Man O’War en una
distancia de 400 metros sobre pista de ceniza.
Por más rápidos se tenía al ciervo (80 kms.), el
corzo (88 kms.) y el leopardo (128 kms.) pero
considerando que el caballo soporta siempre el
peso de un jinete y que los restantes animales
desfallecen progresivamente cuando la distancia
va en aumento, Tesio concluye esta comparación
asegurando que no existe ningún animal que pueda
recorrer 20 kilómetros más rápidamente que el
caballo.
F/ Madre e hijo, al poco, dos
extraños
Tesio encontró pronto explicación a las
razones por las que madre e hijo no eran capaces
de reconocerse al poco del destete,
contrariamente a lo que sería previsible
juzgando lo aparentemente traumático del mismo.
Ambos satisfacen con la acción del
amamantamiento, dos necesidades de origen
hormonal que con la separación desaparecían. La
madre deja de producir leche y con ello se
liberaba de la necesidad del amamantar y el
potro se acostumbra a otro tipo de alimentación.
Con esto se rompía una relación sensual
interesada, sin ninguna de las connotaciones de
idealización y amor propia de los racionales.
Desaparecida la necesidad; rotos todos los
vínculos.
Prosigue Tesio aventurando que si se
agotara el proceso de lactación, daría lugar a
otros procesos hormonales que se manifestarían
con la tentativa de incesto. Sobre el
comportamiento de estos animales Tesio concluye:
“la voz de la sangre es muda; sólo se
manifiestan las glándulas”.
Paradójicamente las hembras adultas se
reconocen meses después de su separación. Hay en
ello, según Tesio, un impulso latente en la
relación del rebaño mucho más fuerte que el
temporal post parto, que responde a un estímulo
patológico permanente.
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Relaciona la falta de reconocimiento
entre las madres y sus hijos cuando se
acaba la lactancia en un fenómeno
exclusivamente hormonal. |
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